Para aquellos que no lo sabían, en cierta ocasión y con un empujoncito de mi amigui Arlette, medio le quise entrar a eso de la farándula aguascalentense y, aunque con mis reservas, comencé a trabajar como modelo de arte en la Licenciatura en Artes Visuales -justo frente a la Escuela de Danza, de donde constantemente veo entrar y salir a gente muuuy pero muuuy particular. Lo mismo han de pensar ellos de mí que, sin pudor alguno, me quito la ropita para que algún chavito de 18 dibuje mis bonitos aquellines.
Luego dejé ese asunto durante un ratito (tiempo en el que también conseguí otros trabajos "especiales", como el de correctora de estilo en Tribuna Libre), y comenzando el año recibí una llamada inesperada pero al mismo tiempo más que oportuna. Me dijeron: "Querida Coloreteada, la coordinadora de modelos (de la licenciatura) ya tiene tu horario para que trabajes otra vez con nosotros: martes de 8:00 a 11:00 a.m. y jueves de 9:00 a.m. a 3:00 p.m.".
El trabajo llegó sin siquiera buscarlo y entonces recordé cuando Chuy Reyna me dijo que la depresión era una enfermedad de ricos, y como tiene toda la razón y a mí en la panza no me crecen dólares sino pelos, de inmediato acepté la oferta, sobre todo para comprar mis medicamentos sin remordimientos económicos, pero también para meterme en problemas y mantener la poca atención que puedo prestar en algo que no sea en esto de hacerme la enfermita.
"¿Cómo que para meterse en problemas?", se preguntarán mis groupies, pues ahí las va todo lo que pasó y pasa con mis ahora dos chambas y la universidad:
El laboratorio de Fisicoquímica I lo tuve que cambiar de jueves de 12:00 p.m. a 2:00 p.m. a los lunes en el mismo horario, pero antes tuve que ir con el presidente de academia ya con los labios pintados y las pestañas enrimeladas, hasta me puse los lentes para verme más lista o nerd (o sexy) que dopada, porque como tuve que ir a buscarle muy temprano, a esa hora todavía el efecto del Clonazepam no permite que mi boca responda a lo que pienso y necesitaba ser la más ecuánime ante un gordito, barbón, ojiverde... y MATEMÁTICO. Total que sí se pudo y ahora los lunes (en que me levanto a las 5:30 a.m. para llegar a las 7:00 a la clase de Bioquímica I, que por cierto me imparte el rector), y en el laboratorio me encuentro rodeada de alumnos de Agronomía -ya que tuvieron que cambiarme de grupo- que no saben como carajos usar un densímetro, pero eso sí, están bañados en oro. Eso es vida y no la mía -ni la de ustedes jo jo jo-.
También fue un show conseguir una constancia de labores por parte del ICA, la que me urgía para justificar tooodas las faltas que tengo en varias materias y así poder perseguir el sustento y mi felicidad tratando de conservar el derecho a exámenes en Óptica, Probabilidad y Estadística, Fisicoquímica I y Bioquímica I (o sea todas las materias que llevo).
Y bien, entre todo esto hay que considerar que, por la tarde, precisamente de 2:00 p.m. a 7:30 p.m. de lunes a viernes y sábado de 10:00 a.m. a 3:00 p.m. trabajo en "Supercómputo", tratando de responder y la mayoría de las veces más bien entender el montón de preguntas que me hacen por Mercado Libre, calificando usuarios, enviando números de guía, contestando el teléfono, albureándome con los de la bodega, abrazando a mi amiga Karla y recogiendo cada 10 minutos el desorden que deja su hija en mi escritorio.
Y aunque no lo crean todavía tengo tiempo de comer y, ya casi saliendo, de fumarme un cigarro antes de llegar a la casa, donde siempre me espera mi Jechu y yo me río al llegar imaginándome el drama que me haría si supiera que ahora más de 60 personas conocen de memoria este cuerpesote con estrías y senos casi imperceptibles, moleculares a caso, de piernas kilométricas y con casi 20 kilos menos que hace 3 meses. Ahora en la calle los ciclistas/motociclistas/albañiles/taxistas/chofis/gaseros/traileros ya no me gritan: "¡Te cabe la de un burro!", sino "sht sht, flaquitaaa" o "garrochitaaa, merezcooo", que también suena feo que sin lugar a dudas no tanto como el primer halago.
Sobran decir, seguramente, los detalles que este ritmo de vida ha traído consigo: con frecuencia llego tarde a alguno de los trabajos; algún maestro o jefe hace como si no le molestara (pero yo sé que sí). Gasto en taxis o si tengo tiempo viajo en bus con mi mochilota, donde traigo hasta el rubor y el rímel, y otra donde siempre deben estar mi bata blanca para el laboratorio, mi lonche y los lentes de seguridad, en cuyo estuche siempre guardo un condón, y es que una nunca sabe cuándo serña hora de sacar todo ese estrés, ja ja ja.
Lo raro del asunto es que el domingo todavía me queda pila. Y más raro fue aún el domingo pasado, pues pese haberme tomado 2 de Clonazepam el sábado y dormirme a la 1:00 a.m., el 14 de febrero desperté a las 10:00 a.m., y es que en mi caso, sin tomar medicamento, dormir 9 horas es como apenas pasar por la primera etapa del ciclo del sueño, lo que tomé era como para no despertar sino hasta el lunes, y eso hubiera sido lo ideal pues... ¡ah qué domingo viví!.
Bien. Era un 14 de febrero. Había sol y un día anterior había cobrado mi quincena, la que por cierto resultó ser muuucho mejor de lo que me esperaba, y aunque en realidad el día de San Valentín no representa para mí la gran cosa, recordé que el año pasado y hasta la fecha un chichiputal, perdón, titipuchal de gente estuvo conmigo cuando más lo necesité con eso de lo de la depresión mayor. Es así que decidí bañarme, arreglarme bonito y salir al centro a comprar y envolver regalos para todos los que de alguna manera han tenido la función de un pilar en mi vida.
Así lo hice y como Santa Claus me pasé todo el domingo escogiendo los regalos más especiales y las envolturas más hermosas, aunque en lugar de renos de nariz roja hice uso de camiones urbanos para repartir tanta cosa. Ahí estaba yo entre hedores no muy agradables, entre cajas y corazones de He (o sea, Helio, para todos aquellos que no tuvieron que aprenderse de memoria la tabla periódica).
Vi a R. y después de felicitarlo en el Café del Codo me llevó a la casa de Arlette, a quien por cierto le regalé un ramo de follaje, sí, de follaje, y es que a Arlette no le gustan las rosas y en la florería no contaban con otro tipo de flores. El regalo que le quería dar a Arlette en realidad sigue en una tienda del centro, y es que como no abren los domingos no pude darle lo que quería y en su lugar le di el ramo y una hojita donde le pinté una pista de su obsequio. Todavía no voy por él y mientras tanto Mío (uno de los gatos de Arlette) ya se comió dos de las florecitas moradas del ramo.
De la casa de Arlette me fui a la casa de C. cargando su bonito presente, y después de ver su rostro más que feliz por lo que le regalé, nos pusimos a platicar y de pronto él sacó un cigarrito de Mary Jane. "Hey hey hey, dude, que a caso yo soy transparente" le dije a C., así que él todo buena onda me forjó uno igual que el suyo. Cuando empecé a darle cran la verdad es que me importó un... un... un hermano el que 20 minutos antes me había tomado mi Paroxetina (el antidepre), y al paso de poco tiempo las cosas se pusieron raras.
De pronto escuchaba y veía a C. y todo me parecía como un déjà vu.Al darme cuenta de que sentía las manos y los pies terriblemente helados, y de que estaba costándome muchísimo trabajo concentrarme en lo que decía, tuve que decirle que no me sentía bien y apenas pudo llevarme a recostar. Entonces ya sentía como contraídos los músculos de la cara, pero C. me dijo que no tenía nada y me puso entre las manos y debajo de la cobija una taza de té caliente muy azucarado, porque por cierto no había comido.
Para no hacérselas de bistec, me basta con decirles que mi "mal viaje" o mi "pasón" me hizo pasar por todos los estados de ánimo, del llanto desgarrador a la euforia completa, eso sí, pasando por la terquedad de una cabra, y de no ser por la asistencia de C. seguramente hubiera terminado en el hospital, para pasar ahí 24 horas con mi madre a un lado tan sólo esperando mi recuperación para decir todo aquello que le gusta decir, y que yo también ya me sé pero soy más terca que unos calzones entre las nalgas. "Ojalá tus amigos estuvieran aquí para que tomaran registro de cómo te pones", me decía C. mientras yo reía de alguna cosa.
Pasaron los gachos efectos y en chanclas C. me acompañó hasta mi casa en taxi, y no sé cómo le hice pero llegué, abrí la puerta y por suerte mi Jechu ya estaba roncando. De inmediato me tomé la media pastilla de Clonazepam que tomo todas las noches -ustedes disculpen, la Dra. Marce dice que no puedo dejarlo-, me puse todos los suéteres que encontré y acomodé mi cabeza entre las frías almohadas para después pedir al cielo que al día siguiente amaneciera viva.
Y nuevamente... ¿qué pasó?, que abrí los ojos y... ¡no me muero no me muero no me muero no me muero no me muero!, pero entendí la moraleja:
"El día de San Valentín, no se regala nada a nadie".
Bueno ahí les dejo un video para que se alivianen. A mí me gusta un vergo el video. 'Ai disculpen las groserías pero a mí ya me alivianó.
"¡Te cabe la de un burro!" me lleva crei que los del DF eran los mas vulgares, ahora veo la realidad jaja.
Una vez me paso lo mismo, pero lo mió fue con un panque y enverdad que se siente horrible lo bueno es que siempre estan los amigos para ayudar, en esa ocasión no fue el 14 de febrero pero me gusta tu moraleja
5 comentarios:
Bueno, te dire que las cosas se tienen no cuando mas las quieras, sino cuando mas las necesites.
Saludos.
"¡Te cabe la de un burro!" me lleva crei que los del DF eran los mas vulgares, ahora veo la realidad jaja.
Una vez me paso lo mismo, pero lo mió fue con un panque y enverdad que se siente horrible lo bueno es que siempre estan los amigos para ayudar, en esa ocasión no fue el 14 de febrero pero me gusta tu moraleja
JAJA me da gusto que te incorpores poco a poco a este narcótico estilo de vida jaja.
También admiro tu capacidad de er gracia y humor en cada situaciónde tu vida.
Un saludote mushasha y todavía tengo mi paleta de tu B-day!
No se ni como llegue aqui, solo se que me encanta lo que escribes!!, considerame un admirador, jejejej, no es cierto, pero la neta, eres chingona
buena vibra!!
Ah, eres un perfecto personaje de novela.
:D
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