...Y es que hay cosas que uno no...

Ah que la ch...

domingo 10 de enero de 2010

Hoy me siento como los niños que lloran y lloran y no saben el porqué.

Lloré mientras me tomaba el chocolate caliente que me hizo mi mamá.

Lloré mientras me comía la ensalada de lechuga con aceite de oliva que me preparé por la mañana. También le puse pimienta y sal de ajo.

Lloré cuando me vi en el espejo y advertí en mi anatomía las clavículas más marcadas del mundo.
Lloré al verme el ombligo mientras me tallaba la panza al bañarme.

Me levanté de la silla mientas escribía esto y caminé hacia la ventana. Lloré mientras veía la casa del vecino de enfrente.

Lloré mientras veía cómo me temblaban las manos al escribir en el teclado.

Luego dejé de chillar cuando me di cuenta que mi mamá había llegado del súper. No es que no me guste dar explicaciones: es que no hay explicación.

Me siento como perseguida por La Huesuda.

Mañana voy a ir con la doitora Marcela y le voy a decir que su Prozac vale verga.

6 comentarios:

Karabá dijo...

Un abrazo. No creo que te sirva de algo, pero... yo lloré cuando leí tu post

Carlos dijo...

Hay dias asi, no se me ocurre que decir, solo que te mando un abrazo y espero que llegue un dia para ti donde todo te haga sonreir :)

Victor Bernal dijo...

Hola Linda. Ya he intentado varias cosas pero no creo que pueda dejar de hacerte llorar. Creo que si algo hago es atenuarlo un poco, pero no lo suficiente.

Quiero decirte que no estas sola , yo estoy contigo..

RamDevil dijo...

Yo tengo la explicación! Es el maldito clima invernal!! ¬¬

Georgells dijo...

No vayas a llorar cuando leas esto, pero en ocasiones el cuerpo necesita llorar para sacar lo que traes dentro.

Y si lloraste tanto, es que necesitabas limpiar mucho dolor por ahí.

No llores. ¡No llores! ¡No!

G.

eltauromquico dijo...

Me encantan las lloronas....